Tienes derecho...
Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad del otro.
Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes desearles mal.
Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado.
Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.
Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de ti mismo.
Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones.
Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir que se convierta en costumbre.
Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento.
Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.
Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar el presente.
Tienes derecho a buscar tu superación, pero no debes olvidar tus valores.
Tienes derecho a triunfar, pero no debe ser a costa de otros.
Tienes derecho a inventar, pero no debes olvidar a Dios.
Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista.
Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar compartir con los menos afortunados.
Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.
Tienes derecho a la justicia, pero no debes confundirla con la venganza.
Tienes derecho a violentarte, pero no debes dejar de ser cortés.
Tienes derecho a un mañana mejor, pero no debes cimentarlo en un hoy fraudulento.
Tienes derecho a ser positivo, pero no debes ser arrogante.
Tienes derecho a soñar y enseñar a otros a soñar.
"Reflexiones para el alma" :D
Saben... Este blog es más que un trabajo escolar, más que un instrumento de comunicación. A trávez de este les traigo simples y humildes palabras que salieron de mi para con ustedes; y espero que encuentren una palabra que les cambie su vida y haga la diferencia en su alma...DTB.
Nada mas que esto...
viernes, 2 de marzo de 2012
martes, 3 de enero de 2012
Mirando las Estrellas
Mirándolas descubrí la infinidad de cosas que nos perdemos. Ellas, que están allá, tan lejos, al menos sobreviven con su pequeño brillo; y nosotros aquí, tan llenos de todo, nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las estrellas comprendí el poco valor que le damos a la vida, cuando ésta nos quita cosas pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.
Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo. La vi volar sin rumbo y la noté perdida, pero me di cuenta de que no, que sólo en nuestro mundo existe la soledad, ya que ellas conviven con su Creador y por eso siguen brillando.
En cambio nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida y no nos damos cuenta que a veces la soledad, nos ayuda a encontrar esas respuestas que Dios susurra a nuestra conciencia.
Mirando las estrellas pude ver que la felicidad llega cuando menos la esperamos. . . Hoy mirando una estrella, sentí el calor del amor que se fue... Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que un día se perdió.
Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas, que a veces nos sorprende y nos da felicidad, y otras veces se transforma en lo peor que hay.
Aprendí a sonreír y a ver la realidad. Mirando a una de ellas, pude ver algunas cosas:
Que no sirve el orgullo cuando existe amistad…
Que no sirve llorar cuando un amor se va…
Que no existen fronteras cuando tenemos vida…
Y que aprender a vivir, es lo mejor que hay.-
Que no sirve llorar cuando un amor se va…
Que no existen fronteras cuando tenemos vida…
Y que aprender a vivir, es lo mejor que hay.-
jueves, 10 de noviembre de 2011
Finaliza el año...
Señor, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te agradezco por todo cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y mis amigos de siempre, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero, Señor, hoy también quiero pedirte perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Perdón por vivir sin entusiasmo.
Por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora no te había presentado.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios.
Pronto iniciaremos un nuevo año y ante el nuevo calendario aún sin estrenar, te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivir.
Hoy te pido por mí y los míos la paz, la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y sea capaz de derramarlas a mi paso.
Lléname de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de Ti.
"Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén"
martes, 8 de noviembre de 2011
Como Cuesta Esperar
Muchos dicen que "a medida pasa el tiempo nos volvemos más maduros y aprendemos a conllevar las situaciones comportándonos con mucha paciencia” ¬_¬. Jajaja bueno, realmente yo sé que no se aplica a todos y en mi vida estoy consciente que es lo que más me hace falta; así que pon en práctica estos consejos que estoy por darte ya que yo también lo haré.
¡Como cuesta esperar! Somos por naturaleza ansiosos y lo queremos todo ya. Queremos las respuestas aquí y ahora. No importa si somos niños o adultos, la ansiedad siempre está presente en nuestra vida.
Los adolescentes quieren tener pareja y la quieren ya. Es por eso que a veces se equivocan, porque con la prisa, eligen sin pensar ni consultar.
Los que buscan trabajo lo quieren ya. Salen con el periódico bajo el brazo y esperan que alguna puerta se abra y les permita empezar a trabajar hoy mismo.
Pero las puertas no siempre se abren y vuelven a casa desesperanzados.
Los que están enfermos quieren sanarse ya. No quieren seguir sufriendo. Quieren poder disfrutar de la vida ahora y terminar ya con todo dolor.
No importa cuál sea el problema, siempre es lo mismo, queremos la respuesta y la solución ya.
Miqueas (el profeta) también tenía problemas. Tenía los suyos propios y además los del pueblo. Había cosas que no podía solucionar, que escapaban de su control y no podía salir de su angustiante situación; quería mejorar, pero no podía hacerlo. De pronto, se dio cuenta que tenía un enorme recurso a su disposición y empezó a pedirle a Dios que le ayudara, con fe y confianza.
Frente a la ansiedad de las personas, la prisa por respuestas milagrosas y el deseo inmediato de cambiar una situación desagradable, Miqueas dijo: “Yo voy a esperar en Dios”.
Lo que Miqueas estaba viviendo era desagradable, pero dejó su problema en las manos de Dios y esperó confiadamente en su intervención.
Tal vez hoy estás pasando por un momento difícil, estás lleno de ansiedad, tu situación te parece insostenible y quieres respuestas que nunca llegan. Pero quiero decirte que no todo está perdido, hay esperanza y se encuentra en Dios.
Déjalo actuar porque Él sabe lo que hace, y así podrás esperar confiadamente.
Toda oración que llega al Trono de la Gracia, es escuchada y respondida, puedes esperar tranquilo, Dios ya sabe tu problema y tiene la solución.
“Pero yo esperaré en el Señor, pondré mi esperanza en Dios mi salvador, porque Él me escuchará” Miqueas 7:7
Muchas veces nos preguntamos ¿por qué razón Dios no nos contesta....?
¿Por qué se queda callado Dios?
Muchos de nosotros quisiéramos que El nos respondiera lo que deseamos oír pero... Dios no es así. Dios nos responde aún con el silencio.
Debemos aprender a escucharlo. Su divino silencio, son palabras destinadas a convencernos de que, El sabe lo que está haciendo, en su silencio nos dice con amor:
“Calla en presencia de Dios, y espera paciente a que actúe; no te enojes por causa de los que prosperan, ni por los que hacen planes malvados”
¡¡Feliz navidad!!
Desde hace más de 2000 años, el 25 de diciembre, la mayor parte de la humanidad celebra mi cumpleaños. Normalmente hacen una gran fiesta en mi honor y supongo que este año sucederá lo mismo.
Es bueno saber que al menos un día al año algunas personas se acuerdan de mí.
Cuando al principio empezaron a celebrar mi cumpleaños, era para agradecerme por todo lo que había hecho por ellos, pero ahora, muy pocos saben por qué y para qué se reúnen.
Recuerdo que en una de estas fiestas, había un cartel, que decía: «Bienvenidos, hoy celebramos el cumpleaños de Jesús» La decoración era muy hermosa, la mesa estaba llena de comida deliciosa y sobre todo, había un montón de cajas llenas de regalos.
Me sentí muy feliz y pensé lo bien que iba a pasar aquella noche. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de una fiesta en mi honor.
Comenzaron a llegar los primeros invitados que hablaban animadamente, pero comencé a notar algo raro. En ninguna de las conversaciones hablaban de mí. Nadie me nombró en ningún momento. De pronto, todos se sentaron a la mesa y comenzaron a comer, sin darse cuenta de que no había ninguna silla para mí y ni siquiera dijeron: «Feliz Cumple»
Así fueron pasando las horas, mientras yo contemplaba la situación desde un rincón.
Pensando que quizás alguno de aquellos regalos podría ser para mí, decidí quedarme y esperar.
Antes de media noche, llego un anciano de barbas muy blancas vestido de rojo y todos los niños corrieron hacia el gritando ¡Santa Claus!. Parecía que el hombre era el encargado de repartir los regalos. En este preciso instante sonaron las campanadas que anunciaban la media noche y todos comenzaron a besarse y abrazarse sin hacerme el más mínimo caso.
Como estaban repartiendo los regalos, me acerqué a ver si alguien me daba el mío, pero nadie me dio nada.
Comprendí entonces que yo no tenía nada que hacer en aquella fiesta y me fui con una gran tristeza en mi corazón.
¿Por qué te cuento todo eso, te preguntarás?
Pues te lo cuento porque quiero decirte, que como casi nadie me invita a mi propio cumpleaños, yo voy a hacer mi propia fiesta. Será una fiesta fantástica, maravillosa, como jamás nadie se ha imaginado.
Ahora mismo estoy haciendo los últimos arreglos y enviando las invitaciones. Espero que ya hayas recibido la tuya, de hecho, constantemente te estoy mandando invitaciones, pero si por algún motivo no la recibiste y quieres estar en mi fiesta, dímelo, para que pueda enviártela, reservarte un lugar y escribir tu nombre en mi lista de invitados. Sólo los que respondan a mi invitación podrán asistir.
Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar a tu vida, que entendieras que hace más de 2000 años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esta forma poder salvarte.
Creer y aceptar esto, es responder a mi invitación.
¡¡Cuanto me gustaría verte en mi fiesta!!
¡¡Feliz Navidad!! Jesús
No es lo mismo - ¡¡Feliz Navidad!!
Santa Claus está muy lejos, en el Polo Norte…
Jesús está muy cerca, en el corazón del hombre.
Santa Claus viene una vez al año…
Jesús siempre está ahí, dispuesto a ayudarnos.
Santa Claus nos llena los calcetines colgados en la pared con dulces y regalitos…
Jesús quiere llenar tu vida de propósito, paz y amor.
Santa Claus siempre entra a escondidas por la chimenea y sin ser invitado...
Jesús quiere entrar y ser parte de tu vida, pero nunca entrará a no ser que le abras la puerta de tu corazón.
Para poder saludar y ver a Santa Claus tienes que esperar en una larga cola…
Para saludar y ver a Jesús solo tienes que desearlo.
Santa Claus permite que te sientes en su falda mientras te hacen una foto…
Jesús desea que descanses en él, en todos los mometos de tu vida.
Santa Claus siempre te pregunta ¿Cómo te llamas?...
Jesús ya conoce tu nombre. Sabe perfectamente quien eres, donde vives y hasta cuantos cabellos tienes en la cabeza.
La barriga de Santa Claus está llena de golosinas…
El corazón de Jesús está lleno de amor.
Santa Claus siempre dice lo mismo «Jo… Jo... Jo… »
Jesús cada día tiene algo nuevo que decirte y enseñarte. Él tiene para tí palabras de vida.
Santa Claus siempre dice que no debemos llorar…
Jesús quiere que le entreguemos nuestras preocupaciones, nuestro dolor y heridas, para que no tengamos que llorar.
Santa Claus te hace sonreír para la foto…
Jesús te da los suficientes motivos para que vivas una vida de gozo.
Sinceramente no sé que hace Santa Claus aquí, porque la Navidad, recuerda y celebra el nacimiento de Jesús.
Y solamente Jesús le da sentido y razón de ser a la Navidad.
Santa Claus supuestamente pone regalos debajo del árbol…
Jesús es el regalo de Dios para la humanidad y fue crucificado sobre un tronco de árbol.
Para qué tener imitaciones, falsificaciones... pudiendo tener el original.
Para qué celebrar algo absolutamente falso y que no tiene ningún sentido, pudiendo celebrar el nacimiento de aquél que cambió el rumbo de la humanidad, de aquél que puede darle verdadero sentido a nuestra vidas y que aún hoy si le invitas, asistirá y presidirá gustosamente la celebración de su cumpleaños en tu casa, con tu familia y en tu corazón.
Todo esto te lo digo por anticipado: ¡¡Feliz Navidad!!
J
La Tienda del Cielo
Cuando me aproximé, la puerta se abrió... entré y vi ángeles por todas partes...
Uno me dio una cesta y dijo: Compra todo lo que quieras, en la tienda hay de todo lo que necesitas...
Lo primero que tomé, fue PACIENCIA y AMOR, estaban uno junto al otro... más adelante estaba COMPRENSIÓN, seguro que más adelante la necesitaría...
Compré, además, SABIDURÍA y mucha FE....
No me olvide de la COMPASIÓN, pues estaba por todas partes...
Me detuve para comprar, FUERZA y CORAJE, pues, me ayudarían mucho en esta carrera de la vida.
Cuando ya tenía casi llena la cesta, recordé que me hacía falta GRACIA, BENDICIÓN...
No me debía olvidar de la SALVACIÓN. La ofrecían ¡GRATIS!, entonces tomé una buena cantidad.
Cuando iba llegando a la caja, vi ORACIÓN, y la agregué a mi canasta ya repleta.
Sabía que cuando saliera la tendría que usar...
La PAZ y la FELICIDAD estaban frente a mí, así que aproveché para tomar una buena porción; la ALEGRÍA colgaba del techo, tomé una, sabía que era necesaria. Llegué al cajero y pregunté: ¿Cuánto debo?
Él sonrió y me contestó:
Lleva tu cesta donde quiera que vayas...
Una vez más, pregunté: ¿Cuánto realmente debo?
El sonrió otra vez y dijo: Hijo mío, no te preocupes, Jesús pagó esta cuenta hace mucho, mucho tiempo atrás.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3: 16)
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